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lunes, 14 de septiembre de 2015

El cuento de una historia




No quiero mentir, me dijo, deja que salga por la puerta, solo eso. Y dejé que saliera de mi vida aceptando lo inevitable; al final, la única certeza que nos queda es que  nada dura para siempre.  Los años  de amor eterno se escurrieron entre mis manos dejando un poso de soledad que me consumió durante algún tiempo, pero pasó (como pasa todo en este mundo) y volví a la tediosa  cotidianidad de siempre.
Unos meses más tarde, recibí la primera carta. Parecía feliz, me contaba sobre sus viajes, sus descubrimientos y de como se había reencontrado consigo mismo. Me agradecía el gesto de generosidad que hice (según él) dejándolo partir sin dramas ni súplicas. En realidad, hacía tiempo que me había ido preparando y  mi orgullo de mujer No-despechada era lo único que me hacía sentir bien. Un par de meses después, recibí la segunda carta y su estado de ánimo ya no me pareció  tan fantástico como en la anterior. Según contaba, el dinero se iba acabando y no se le hacía  fácil  encontrar un trabajo que cubriera sus necesidades dificultando de sobremanera sus planes. Se despedía de nuevo recordándome lo maravillosa que era y bla, bla ,bla… Pasó más de un año antes de recibir su tercera carta y esta vez  vomitó sobre el papel todas sus decepciones con el mundo, sus desengaños con la gente y la necesidad imperiosa que tenía de hablar conmigo, porque según  decía,  nadie lo conocía ni lo comprendía tan bien como yo. Sentí cierta tristeza , no mentiré, pero eso fue todo : el tiempo es el mejor aliado para el olvido y la des-afección ya había dejado su huella .
Dos años después, sin más, se presentó un día en mi casa : escuálido, envejecido, con los ojos llorosos y la mirada perdida, se abalanzó sobre mí  diciéndome entre sollozos que yo era el amor de su vida, que había sido un estúpido y que lo dejara regresar.
- creo que se equivoca de persona, le dije.
 Y se alejó cabizbajo  mientras yo lo observaba con una enorme sonrisa de satisfacción vengada.


N del A: La verdad de la historia es que nunca volvió, que fui una mujer despechada y que todavía diez años después, sigo echándolo de menos.  Pero me quedan  los cuentos y esos, esos sí terminan como a mí me viene en gana.

miércoles, 3 de junio de 2015

La Ruleta




Hagan sus apuestas señores, la ruleta de la moral está lista. Y  los cuatro caballeros colocaron sus fichas en la mesa para dar inicio al juego: uno apostó al número de la verdad,  otro al de la mentira, un tercero al de la vida y el último al de la muerte. El número 69 correspondiente al sexo, quedó vacío.  La apuesta se cerró con un “no va más “mientras la bola caía por inercia  en la casilla vencedora.

El sexo gana,  dijo la crupier mirando con lujuria a los jugadores: La banca nunca pierde.

lunes, 30 de marzo de 2015

Los tres días del andar errante




Durante los tres días del andar errante, la gente se vestía de colores y se pintaba la cara de añil.  Estaba prohibido hablar o intercambiar gesto alguno. Si había necesidad de comunicarse, se permitía el cruce de miradas durante el tiempo que se deseara o hasta que el interlocutor lograra hacerse entender. Se podía comer: pero solo alimentos que contuvieran hidratos de carbono o azucares de fácil asimilación. También se podía beber: pero solo bebidas con alta graduación alcohólica. Todo el mundo disfrutaba de vacaciones y toda actividad económica era paralizada durante aquel corto espacio de tiempo. El presidente de la república, la policía y el ejército,quedaban exentos de las prohibiciones manteniendo el orden en caso necesario. Finalizado este periodo, todo (que no todos) volvía a la normalidad. Nadie preguntaba por la gente que había desaparecido y la vida continuaba sin más.
Esos tres días limpiaban la pequeña sociedad de delincuentes, inmorales, ociosos, revolucionarios, filósofos, prostitutas, homosexuales, intelectuales, poetas, escritores, pintores, bailarines... y una larga lista elaborada entre periodo errante y periodo errante por los padres y  guardianes de la patria.

Nota: Párrafo extraído del libro “El mundo perfecto “de autor anónimo. Encontrado en la cueva olvidada y fechado en el inicio de los tiempos desde que el hombre es hombre.

miércoles, 25 de febrero de 2015

Hoy quiero escribir




Hoy quiero escribir sobre lo inevitable
Sobre el poder que tiene
Sobre cómo nos arrastra sin dolor
- Parte de vida -
Muerte consciente que surge
                                  Del primer llanto inocente


Hoy quiero escribir sobre lo inevitable
Sobre el amor perverso que nos consume
Sobre el destino impregnado en la piel
- Inconsciencia -
Fuerza inalcanzable
                            De la muerte en tránsito


Hoy quiero escribir sobre lo inevitable
Sobre mis fantasmas irreales
Sobre  personajes sin historia
- Falacias -
Locuras trazadas
                  De la vida de cada uno


Hoy quiero escribir sobre lo inevitable
Sobre cuanto amas y cuanto odias
Sobre los minutos
- Imperceptibles -
Que se filtran en mis manos
                                   Frágiles como mariposas


Hoy quiero escribir sobre lo inevitable
Sobre la sensación de orfandad que me acompaña
Sobre mí y sobre nada
- Soliloquios -
Porque al fin
                 Nada es lo que queda


Hoy quiero escribir sobre lo inevitable
                    Hoy

                          Porqué mañana

                                            Quién sabe.

miércoles, 14 de enero de 2015

Mas allá


                                  




                            Mas allá de la distancia


                Velas cruzando el acuoso dédalo

                Brazos en alto desplomándose
                                                               
                                                          ante la altivez de la caricia

                Locura de amor cotidiano
                                                          amarrado a la pasión del sentimiento.

                Lejos de la tierra yerma de la infancia

                El barco surca plácidamente  las olas calmadas

                De  madurez tardía y otoño encubierto

                El amante se torna amado y el amado amante

                Y deslizan finas líneas en el papel sedoso del cuerpo anhelado

                Olvidando  la fragilidad de la vida

                Y fundiéndose en el corto éxtasis del placer robado.