lunes, 5 de agosto de 2013

Tres historias de amor y algo más




 “Y yo te pregunto el porqué y tú me respondes con un silencio seco,  largo y eterno: uno atemporal sin principio ni fin. Luego bajas la cabeza y prendes tu cigarro, inhalas el humo con fuerza queriendo absorber hasta el último gramo de nicotina y das media vuelta; y es justo en ese momento, al observar tu silueta de espaldas alejándose de mi hacia la puerta, cuando me doy cuenta que no eres más que un extraño, y yo, probablemente una intrusa habitando un espacio que no me pertenece; y me siento aliviada por haber descubierto al fin la verdad.”
Paula cerró el libro que por azar había encontrado en el banco del parque donde se hallaba, y quedo pensativa durante unos minutos. Concluyó que eso no iba a pasarle a ella: porque tenía dieciocho años, una vida por delante y una gran historia de amor recién empezada que por supuesto, no tendría ese final. Incapaz de imaginar ninguno, creía con todas sus fuerzas que la suya seria eterna; y eso era una verdad absoluta, la verdad que conlleva la irreverencia de la juventud. Paula observo con complicidad a la pareja que tenia enfrente. Pedro y Laura, iban paseando  agarrados de la mano. Se reían y disfrutaban del poco tiempo que podían pasar juntos sintiendo aquellas horas como las únicas que daban sentido a sus vidas; porque después, Laura volvería con su marido y Pedro con su mujer. Seguirían hipócritamente atados a su hastío, escucharían las quejas de sus conyugues y los reproches diarios tan presentes en las  relaciones que agonizan  sin que nadie se atreva a darles el golpe de gracia final; y se refugiarían en la crianza de sus hijos soñando en el próximo encuentro: el que por unas horas, les haría creer que era posible vivir otra realidad menos triste y sombría.
 Y en ese mismo instante, en la otra punta del parque, Rufián, un Bulldog francés gordo y feliz, orinaba placidamente.

lunes, 10 de junio de 2013

El espejo en el espejo




Hacía mucho que había acordado la cita y de nuevo la anulé.  Siempre me sucedía lo mismo: conforme se iba acercando el momento, las excusas se hacían más y más sólidas regalándome pretextos perfectos para hacer la cancelación una vez más; o no me sentía preparado, o no me parecía el momento oportuno o sencillamente (y eso era lo más real de todo) sabía que pasara el tiempo que pasara, él, siempre estaría allí esperándome.
La mañana despertó extrañamente oscura. El cielo se había teñido de  azul grisáceo provocando en mí, una cierta sensación de desaliento. Sin embargo, ese día no encontré razón alguna para no acudir al encuentro. Llevaba tiempo preparándolo todo: la ropa, los zapatos, el corte de pelo y la silla. Era importante este último detalle porque necesitaba sentirme cómodo: no tenía idea de cuánto tiempo iba a durar la conversación, así que mejor ser precavido. El espacio y el lugar  los conocía  de memoria, la escenografía  también; pero sentía curiosidad por saber que tan acicalado se presentaría él ante mí, como habría preparado su personaje para este momento tan importante en la vida de ambos.
Me dirigí al punto de reunión, era una habitación en el subterráneo de la casa. Al abrir la puerta, lo primero que encontré  fue el espejo recubierto con  una sábana blanca. En realidad, ese era todo el mobiliario que había; La silla acabo de completar la decoración. Me acerqué y retiré la sábana lentamente. Este acto lo sentí más bien como un ritual; una manera de prolongar el tiempo previo al encuentro. Deseaba apurar al máximo aquellos últimos segundos porque sabía que después de esto, nada volvería a ser igual.
Con el espejo al descubierto, pude ver claramente su imagen: allí estaba él,  sentado frente a mí como si el tiempo no hubiera transcurrido para ninguno de los dos.

-           No pensé que demoraras tanto nuestra cita

-           Yo tampoco, le contesté.
Hablamos durante horas. Pude encadenar escenas de mi vida voluntariamente suprimidas, y me sentó  bien. Todo fue verbalizándose: errores,  angustias, felicidades y desgracias; mis remordimientos y mis inconfesables, todo. Allí estábamos ambos: él, mi yo y yo, su él, a pecho descubierto.
Cumplimos lo acordado,  él salió del espejo y yo entré; no sin antes desearle la mejor de las suertes y un buen comienzo para su nueva vida. Me miró a los ojos por última vez, esbozó una leve sonrisa y cubrió el espejo de nuevo con la sábana blanca. Lo último que escuché fueron sus pasos, el chirriar de la puerta y un golpe seco; después…  silencio.

 



 

miércoles, 5 de junio de 2013

Manual para el buen dormir solo .






Es importante no olvidar, que quizás nos encontremos ante uno de los actos rutinarios más importantes del día: de ello dependerán las siguientes siete, ocho, o diez horas; el descanso de mente y cuerpo y el humor del despertar matutino.
Póngase frente al lecho y siéntese suavemente sobre este. Acaricie las sabanas, deje que sus manos se deslicen placenteramente sobre la tela. Retire la ropa con delicadeza e introdúzcase en la cama lentamente. Ahora no piense en nada, permita a su cuerpo  acomodarse plácidamente al colchón. Si por un momento, intenta interponerse entre usted y el santuario alguna que otra malintencionada sensación de angustia (piense que estas últimas son tan humanas como el propio cuerpo)  omítala; déjele bien claro que esta es una relación de dos y que los tríos no tiene cabida alguna. Usted y su cama comparten desde hace mucho una concomitancia monógama: esto la persuadirá y la alejará pronto del escenario deleitoso en el que  usted se hallaba.
Llegados a este punto, piense que postura adoptar ante el inminente encuentro con Morfeo: la supina, la contraída, boca abajo, la libre (consta de una mezcla de las tres anteriores) o la enroscada; esta se hará en complicidad con las sábanas. Una vez la decisión haya sido tomada, sienta el pesar de sus párpados. Es bueno en el caso de las mujeres haberse desmaquillado previamente pues podría entorpecer la lánguida caída de ojos requerida en este momento.
 Ahora, solo entréguese apasionadamente al placer de la dormidera y si después de haber seguido el manual no consigue el efecto deseado, no sufra: le recomiendo  acercarse al dispensario más cercano,  seguro que el doctor tendrá a bien recetarle alguna que otra píldora más eficaz que mis consejos.


miércoles, 15 de mayo de 2013

Micro cuentos para no dormir



                              
 Dos mujeres fumando una Shisha


Dos mujeres  en la sala del Bar “punto y final “estaban  fumando una Shisha.
-  Zorra, dijo la una tumbada sobre el sofá de terciopelo verde.

-  Muerta de hambre, respondió la otra sin dejar de mirarla fijamente.

Inhalaron con fuerza sus pipas y  soltaron el humo con rabia la una sobre el rostro de la otra. Un instante después, habían desaparecido sin dejar rastro alguno.

El camarero (esgrimiendo una agradable sonrisa en sus labios) contenía a las parejas  que dé a dos, aguardaban con ansiedad la entrada a la sala.

- No empujen, se que quieren resolver sus problemas: tranquilos, tenemos Shisha para todos.



Razonamiento Psicópata

Con la cabeza muy clara y la sangre muy fría, disparó el arma.
-  ¿ Por que lo has hecho ? preguntó mientras sentía la quemazón de la bala en sus intestinos.

-  Tenía  ganas de matar y tú te pusiste delante.

 El extraño cerró los ojos y murió con cara de estupefacción.

   
 Amor apasionado
Si me amas déjame hacer, le dijo él anudándole el pañuelo de seda al cuello.

Sabes que te amo más que a mi propia vida, respondió ella mientras cerraba los ojos extasiada de placer.
Eso me temía, y apretó el pañuelo con ímpetu hasta dejarla sin respiración.

Me gustas más dormida amor, discúlpame.

lunes, 29 de abril de 2013

El árbol de la vida





Desde niño deseé tener una casa solo para mi. Cuando naces en el seno de una familia numerosa el espacio se vuelve vital. Durante la niñez y parte de la adolescencia compartí habitación con mi hermana menor hasta que pude tener una propia que por otro lado, ni siquiera disfruté porque abandoné el hogar de mis padres a los dieciocho recién cumplidos.
Años más tarde pude comprarla. Me costó encontrar una que se adecuara a mi presupuesto; los trabajos (siempre precarios) no me reportaban un gran sueldo. Adquirí una que cumplía con todos los requisitos: estaba situada en un barrio agradable no muy lejos del centro y tenía dos recámaras,. También contaba con un pequeño jardín que nunca arreglé porque disfrutaba viendo crecer la vegetación a su antojo. Me tumbaba en la hamaca (que estratégicamente había colocado en el centro) y observaba con entretenimiento las nuevas especies que brotaban dia a dia de forma epontanea. Muy pronto una gran variedad de hierbajos  poblaron el lugar.
Una mañana observé un pequeño árbol de unos diez centímetros debajo de mi hamaca. Al día siguiente, esos diez centímetros se habían multiplicado perforandola. Y no solo había crecido en altura, su ancho empezaba a tener un tamaño considerable. Tomé la decisión de cortarlo. Algo que crecía a esa velocidad acabaría por devorar mi vergel antes de una semana.
Al salir del trabajo me acerqué a la tienda para comprar un hacha. Llegué a casa y fui directo al jardín y contemplé con estupor, el inmenso tamaño que había adquirido. Intenté cortarlo pero no si logre hacerle ni un simple rasguño en su corteza. Jamás había visto una especie así. Busqué información para saber a qué familia pertenecía pero no encontré nada al respecto. Decidí probar con pesticidas, solo conseguí un estrepitoso fracaso: el químico acabó con toda la vegetación mientras el árbol seguia intacto.
Unos días más tarde, las raíces habían empezado a romper parte del suelo y las ramas amenazaban con hacerle lo mismo a los cristales de las ventanas que daban al patio. Esa noche me acosté aterrorizado.
Una extraña fragancia me despertó. Era un olor narcotizante. El árbol había florecido y junto con él la casa. Quedé embriagado por completo. Me sentia extrañamente observado. Presentí su deseo hacia mi. Sus las ramas me envolvieron tiernamente igual que los brazos de la madre arrullan al hijo, y acepte mí sacrifico de forma natural ¡a saber qué tipo de olor desprendería yo!

martes, 9 de abril de 2013

El intercambio





Tarde o temprano sus caminos se iban a cruzar. Andaban por la senda del no retorno; allí, los encuentros eran inevitables.

Primero se intuyeron, luego divisaron sus sombras en el horizonte y un poco más adelante, percibieron sus imágenes con nitidez hasta encontrarse uno frente al otro. Los dos estaban exhaustos. Hacía años, al inicio del camino quizá, solo les había importado una cosa: llenar sus fardos vacios. Pero ahora era distinto; los arrastraban con dolor y resignación. Eran incapaces de soltar el lastre. Seguían unidos a ellos como si de otra extremidad se tratara; una prolongación incómoda del propio cuerpo. Su paso lento los había vuelto pacientes y apáticos, permitiéndoles detener el tiempo sin angustia. Vivian con la inercia que conlleva el sentido de supervivencia, eso era todo. Pero después de observarse con detenimiento, un brillo extraño se reflejó en sus ojos. Su codicia muerta resurgió más fuerte que nunca. Desearon con vehemencia el uno el fardo del otro, y sin pensarlo, se abalanzaron para robarse mutuamente. Fue sencillo porque ninguno de los dos opuso resistencia. En unos segundos, sus cargas fueron intercambiadas. Y con los nuevos fardos a cuestas, creyeron sentirse más ligeros: era más fácil caer en la falacia que aceptar la realidad. Ahora, seguirían hasta que el peso regresara, hasta encontrar otra carga que intercambiar; y no sería la última porque el camino carecía de final. Era la senda del no retorno: quien se adentra en ella ya no sale.

domingo, 3 de marzo de 2013

Amnesia leve




-Háganse a un lado. Gritó desesperado.

El porqué se encontraba en aquella situación ya no importaba, ahora todo lo que tenía que hacer era intentar cruzar la barrera humana que le impedía ver lo que estaba sucediendo en el jardín de su casa. Lo logró a fuerza de codazos y empujones, mientras, la gente curiosa observaba la escena con perplejidad.

- Que se aparten he dicho, lárguense todos, nadie les ha dado vela en este entierro.

Esa mañana se había despertado con el mismo tedio de todas las mañanas. Había tomado su ducha y preparado su café con la misma desgana de siempre. Había salido de su casa rumbo a su despacho con el mismo aburrimiento que lo consumía día a día. Cada noche al acostarse, lo único que pedía era un pequeño cambio dentro de su rutina. Y lo pedía porque él era un hombre cobarde, siempre lo había sido, se sabía incapaz de provocar nada: solo anhelaba. Así había transcurrido toda su vida, deseando el suceso, lo anormal, aquello que lo hiciera despertar del sopor en el que estaba inmerso desde que su memoria recordaba.
Sobre la hierba del jardín yacía un cuerpo pálido y desnudo. Un cordón policial lo rodeaba. Con paso lento pero firme, se fue acercando a él. La gente seguía observando en silencio. Un acto reflejo hizo que cerrara los ojos. Cinco policías custodiaban el cadáver. Empezó a sentir un sudor frío, el mismo que recorrió su cuerpo inmovilizándolo y llenándolo de pánico. La sensación de terror se intensificó con el paso de los minutos; fue entonces cuando pudo observar con claridad al muerto que tenía enfrente.
Lo que tanto había estado anhelando se hizo realidad; y recordó. Por una vez decidió dejar de esperar y actuar. Recordó el vaso, recordó los barbitúricos, los pasos hacia la ventana, la caída al vacío y el dulce alivio del que reconoce su fin.

 


 


 

martes, 29 de enero de 2013

La maleta





Una maleta era todo lo que traía consigo. Una maleta vieja y raída portadora de un único tesoro: su vida. Una vida llena de idas y venidas. Una vida sin rumbo fijo, repleta de experiencias y de riquezas no materiales. Fructífera a su manera de entender, inútil a la manera de entender de la mayoría. Nunca se opuso a nada y nada se opuso a él. Era la síntesis misma del “vive y deja vivir “: un concepto básico para la supervivencia, decía siempre.
Tenía un aspecto desaliñado. Jamás le preocupó lucir bien. Era hombre de intensa mirada, pelo canoso y piel morena. Tuvo suerte con las mujeres, no con el amor. No lo amaron como a le hubiera gustado y no las amó como ellas hubieran querido; un desencuentro constante, que no insatisfactorio. Había viajado por medio mundo y vivido en infinidad de lugares. Para bien o para mal de todos había aprendido y a todos llevaba en la memoria.
¿Que nos queda en realidad si no los recuerdos? Ellos nos asesinan y nos reviven a su antojo. No le importaba ser un inadaptado, un excluido, un “clochard ". Frente a el, la concurrencia siempre mostraba una sonrisa sarcástica e irónica, entonces daba media vuelta y les obsequiaba con una elegante reverencia o una fabulosa imagen de sus nalgas, dependiendo del humor del momento.
Pero nada dura para siempre y llego el día en que la vieja maleta no aguantó más. Se rompió y todo quedó desparramado por el suelo. No le dio tiempo a recoger nada, cuatro zarrapastroso que andaban perdidos por la calle se afanaron en robar lo poco que había. Adiós a su pequeño tesoro, adiós a sus pertenencias, adiós a su vida. Un momento ¿adiós?, no, claro que no. Hoy era el día idóneo para empezar de nuevo. Dio media vuelta y se fue por el camino contrario.


jueves, 17 de enero de 2013

Vida








Cristal de agua sin reflejo


imagen guardada en la retina dormida


visión irreal de la esencia

                                  mecida en brazos del descanso

                                                                              en movimiento continuo


Del otoño cercano


sin pavor se abre la puerta


Último elíseo
                                       anhelo eterno

 Déjà vu y vuelta
                                       al inicio incierto.





 

 

jueves, 22 de noviembre de 2012

Diario de ...





"Pasa, no tengas miedo. Perdí la voz hace mucho, ya no pueden herirte mis palabras."

 Uno cree que las sombras sin luz desaparecen; mentira. Las sombras son permanentes, como el lápiz que no se borra, como el hielo que no se derrite, como el papel que no se rompe. En algún momento me di cuenta que las cosas no eran tal y como las había aprendido. Fue mi renacimiento, mi desaprender, el despertar de mi (no) consciencia. Una vida no vivida, fantasmal e incoherente pero más real que la propia realidad. Percibir lo apercibido, lo inexistente y lo negado. Caminar sin prisas. Arrastrar las cadenas sin peso y los recuerdos sin dolor. Advertir el no olor de las cosas, la no silueta de los objetos; El Difuminado, esa sería la palabra correcta. Toda la gama de la inexactitud. Trasmutar lo que hasta el momento se suponía cierto. Un peregrino “Ligero de equipaje”, como diría el poeta. Deambular por el camino andado sin hacer preguntas; ya se conocen las respuestas. Sencillamente, vagar por la eternidad hasta el fin.

Texto extraído del diario de un fantasma (El no muerto).

 
                     



jueves, 8 de noviembre de 2012

Sino


Te partes en dos, para vivir el tres
Aquel que nunca cuenta

El que se esconde detrás de las puertas

                                  sigilosamente silencioso

El que ni se percibe ni se siente
 
Al que por miedo 
                                   nadie nombra
                                   
El único realmente cierto

Final del camino 
                                   Hades
¿Destino lo llamas?
                                    Quien sabe.

miércoles, 17 de octubre de 2012

La búsqueda




Quería realizar un acto de introspección y me encontré deambulando dentro de mi propio cuerpo. Yo, como gusano diminuto viajando a través de mi sangre. La verdad me sentí muy bien, era como haber encontrado al fin mi hábitat natural.
Con una temperatura notablemente agradable, carente de frío o calor, me dejé llevar sin más por la experiencia del momento. Me costó acomodar la vista al principio. El rojo de la sangre predominaba sobre los demás tonos pero no era molesto y andar por los tejidos blandos se hacía poco cansado, era como dar saltos sobre una cama elástica. En definitiva, mi introspección estaba siendo de lo más entretenida.
Andaba yo en mis cavilaciones, cuando me vi rodeada por infinitos destellos luminosos cosquilleándome con su corriente. Tomé consciencia de inmediato. Estaba dentro de mi cerebro: el Dios omnipotente de todas mis ideas, mis emociones, mis recuerdos, mis verdades y mis mentiras. Pronto tuve un deseo irrefrenable de encontrar algo ¿Cuál era ese neurotransmisor relacionado con la sensación de felicidad ? Ah sí, ya lo veo. Un gran cartel con luces de neón llevaba escrito su nombre: DOPAMINA. Me lancé con ansia ingiriendo toda la cantidad que mi gusanil cuerpo me permitió, hasta que la sensación de placer me sació por completo. Ese, era el único Dios que necesitaba.
Segundos después una voz rompió mi estado de éxtasis.
- Sra Lopez, sus pastillas.
Abrí mis ojos, y vi a esa mujer que se me hacía extrañamente familiar sonriéndome. Miré la bata blanca y pude leer con claridad :
Enfermera Hildegarda González. Hospital Psiquiátrico Nuestra señora del Rosario.

viernes, 5 de octubre de 2012

Zurich





Sentado en la terraza de mi bar preferido, me propuse pasar el rato haciendo lo que más me gustaba, observar a la gente. Imaginar e intuir, saber sin que te sepan, nada más emocionante para agudizar la mente de un cazador nato como yo.
Son incontables los placeres que me provocan todas esas mujeres floreciendo al paso de la primavera. Ninguna tiene desperdicio, soy de los que siempre han creído que en cada curva femenina se esconde algo bello, todas esas féminas son poseedoras de cosas apetecibles

-¿Desea tomar algo? Un poco pronto para lo etílico, pensé. Café solo, por favor.

Así transcurría tranquila la mañana cuando algo me incomodó e hizo que volviera la cabeza. No fue un acto reflejo, me sentía observado. Y allí estaba ella. La reconocí al instante. Habían pasado más de veinte años pero a mí, apenas me parecieron unos segundos. Recordé su silueta dirigiéndose hacia la puerta de mi apartamento de entonces, y la sensación amarga del que sabe que ya nunca más volverá a ser dueño de esa mujer. Me sonrió; había tristeza en su mirada; se veía cansada y sin embargo no había perdido ni un ápice de su frescura." Donde pone el ojo pone la bala", recordé esa frase y sonreí. Hice el ademán de levantarme para darle dos besos pero ella movió la cabeza. Se puso en pie y se perdió caminando entre la gente.
Cuando quise seguir sus pasos, quedé envuelto dentro de una espesa neblina. Me faltaba el aire, no podía respirar. Ella había desaparecido. En realidad todo había desaparecido. Intenté gritar y no pude. Me invadió el pánico y... desperté empapado de sudor en mi cama. Un sueño, todo había sido un sueño.
Mi mujer llamó a la puerta.

-   Acaba de llegar una carta para ti de una tal " pistolita ".

- " Donde pone el ojo pone la bala”. Solté una enorme carcajada. Ese día supe que volvería a verla.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Cotidianidad



                                                    Me senté
                         estaba cansado, agotado, exhausto y herido

                                                     Te sentaste
                         estabas cansado, agotado, exhausto y herido

                                                      Se sentó
                         estaba cansado, agotado, exhausto y herido

                                                     Nos sentamos
                         estábamos cansados, agotados, exhaustos y heridos

                                                     Os sentasteis
                         estabais cansados, agotados, exhaustos y heridos

                                                     Se sentaron
                         estaban cansados, agotados, exhaustos y heridos

                                      Descansamos juntos y
                                                                             Vuelta a empezar

sábado, 25 de agosto de 2012

Sin un adiós.




Una gran verdad, es que nuestro tiempo no es indefinido ni infinito.

 

Dejó que la corriente de aire se lo llevara suavemente, con armonía, bailando un pequeño vals dentro de la "Nada”. Con ausencia total de pesar o de angustia. Un simple dejarse ir. No importaba donde. Sin metas ni realidades más allá del propio momento. Un solo instante que resumía una vida. Quizás dos, tres, cuatro. ¿Quién sabe? qué más da. Dejarse llevar, eso era todo.
Ir menguando despacio. Primero, casi imperceptiblemente. Después, aceleradamente hasta dejar de ser.
Como todas las mañanas, ella entró en la habitación para darle el beso de buenos días. Ese día
Sin embargo, sintió la gélida piel sobre sus labios. Entendió al instante que el ya no estaba. No derramó una sola lágrima. Lo miró tiernamente y observó la dulce sonrisa dibujada en su rostro.

- Espérame. No tardo. Pronto me reuniré contigo - Le susurró tiernamente al oído.

Fueron las últimas palabras que pronunció




                                                       






viernes, 10 de agosto de 2012

El silencio de las rosas blancas





Los dos entraron por puertas distintas, tomaron su silla y se sentaron de lado, ni de frente ni de espaladas, de lado, justo para que sus brazos sintieran el calor de sus cuerpos y sus manos se acariciaran. Estaban solos en medio de esa inmensa sala ovalada. Delante, un gran ventanal que dejaba entrar la luz diáfana del día .Nada más, ellos y dos sillas era todo lo que había en aquel lugar.
Impregnaba el ambiente un gran silencio, ese que se vuelve denso y que muchas veces significa más que cualquier palabra. Sus ropas de blanco inmaculado empezaron a difuminarse hasta tornarse casi invisibles, dejando vislumbrar los cuerpos ya vetustos de los amantes mientras una suave fragancia de azahar inundaba la estancia. Ellos no habían cruzado mirada alguna, sólo necesitaban sentirse uno junto al otro para estar en paz; se habían reconocido infinidad de veces antaño, ahora el solo roce de sus manos les valía para saber que formaban su dos, su maravilloso y singular dos.
Una leve brisa abrió la ventana de par en par dejando entrar un sonido musical apenas perceptible al oído sí no hubiera sido por el silencio que reinaba en la sala. Lo reconocieron al instante, era el concierto n. 5 para piano y orquesta de Beethoven. Sus ropas habían desaparecido por completo. Desnudos y con la música en aumento dejaron las sillas, se miraron a los ojos y se besaron, se besaron con una pasión tierna y dulce, sin prisas ni atropellos, se abrazaron y sintieron como se fundían el uno en el otro, muy despacio, muy despacio, muy despacio...

-No corras tan deprisa que no te alcanzo-Le dijo Violeta a su hija mientras la seguía campo a través. Pronto observaron frente a ellas lo que parecía una pequeña casa ovalada con una inmenso ventanal abierto de par en par .La niña no lo pensó dos veces y entró. Salió con dos hermosas rosas blancas en la mano.

-Son ellos mamá. Toma, para ti.

viernes, 27 de julio de 2012

Simbiosis



Tenía tanto por decir que nunca supo cómo empezar. En realidad nunca supo cómo empezar nada, era curioso. En el fondo su mal sabida facilidad fue la misma que le impidió desarrollar cosa alguna. Jamás le salieron las cuentas. Jamás de los jamases, ya podía intentarlo una y otra vez, que después de un buen principio, nada; era como si un muro gigantesco empezara a formarse desde el inicio. Daba igual lo que fuera, algo cualquiera incluso intrascendente, acababa siendo un eterno principio, eso era todo lo que había conseguido hacer: un eterno y gran principio.

Tenía tan poco que decir que nunca supo cómo desarrollar algo que no fuera el puro final. Todo el mundo le decía" ¿No ves que para llegar al final has tenido que empezar por el principio?" Y lo que nadie entendía, era que su comienzo, desarrollo y desenlace eran tan rápidos que lo único que podía retener era eso, un simple final.

Un día principio y final se cruzaron, se miraron, se reconocieron al instante y desaparecieron por la calle del infinito sin número.

 

martes, 17 de julio de 2012

Quizas, tal vez,seguro


Perderse en el sendero de los innombrables

quizás

En la ruta de los desaparecidos

tal vez

Formar parte de los no reconocidos

seguro

Mientras

solo queda andar por el camino de la sin razón

El que se mueve más allá de la realidad existente

El único capaz de llevarme

al paraíso de la utopía sin fin

Mi paraíso.

lunes, 25 de junio de 2012

La espada y el cuento.







Lo único que había deseado en la vida era poder ver el cielo azul y claro.

Sin esperar sorpresa alguna levantó la mirada y allí estaba hermosa y reluciente su magnífica espada de Damocles, justo sobre su cabeza, donde sus ojos pudieran verla bien. Fuera a donde fuera o hiciera lo que hiciera ella siempre estaba presente, siempre presente; ni en el más profundo de sus sueños desaparecía: expectante, vigilante, colgada de su fino hilo esperando el momento de soltarse al fin y caer sobre él para dar sentido a su existencia.
Lo llamaban loco. ¿Acaso alguien podía vivir con ese peso encima sin estar loco? ¡Que sabía nadie! Su Vía crucis era suyo y el camino lento y tortuoso hasta el Gólgota también. De nada valía ignorar la realidad, solo su locura le daba pequeñas treguas y le permitía respirar con facilidad. Había intentando en infinidad de ocasiones poner fin a este sin sentido llamado vida, pero la cobardía se lo impedía.
Un día al levantarse notó algo distinto, se sentía muy bien, quizás como nunca se había sentido. Miró hacia arriba y no vio la espada. No había techo en la habitación solo un inmenso y maravilloso cielo azul; sin apenas darse cuenta empezó a subir y subir y subir hasta que volando desapareció. Digo desapareció porque literalmente fue así: nada quedó de él, ni su recuerdo. Quizás la espada era lo único que lo hacía visible al mundo y lo mantenía vivo.

Una mañana me llegó una carta sin remitente, al abrir el sobre reconocí de inmediato su letra, había escrito dos frases.

Los seres agónicos como yo desperdiciamos la vida inmersos en nuestras propias fobias. Sigo con mi espada.

Nunca más volví a tener noticias de él.



miércoles, 23 de mayo de 2012

Infinito puerto infinito

                             


                     En  el puerto  infinito amarró  su bote  sin preguntas  ni porqués
                           En el puerto infinito alcanzó sus sueños sin estar dormido

                                    En el puerto infinito halló su alma sin dolor

                                              En el puerto infinito descansó
                                                      En el puerto infinito

                                                           Infinito puerto
                                                                Renació

                                                           Puerto infinito
                                                      En el infinito puerto

                                                El puerto del descanso infinito
                                      En donde halló sin dolor su alma, puerto infinito

                          El  Infinito puerto donde sin estar dormido alcanzó sus sueños
                    Allí  donde su bote amarro sin porqués ni preguntas, en el infinito puerto.

                                   

martes, 8 de mayo de 2012

El Aprendizdetodoymaestrodenada




 

El Aprendizdetodoymaestrodenada despertó un día cualquiera, de un mes cualquiera de un año cualquiera, en un lugar cualquiera de este planeta llamado Tierra. Como todas las mañanas, esbozó una gran sonrisa, se desperezó y soltó un enorme y sonoro bostezo.

-Buenos nuevos días, se dijo para sí.

Como siempre, el Aprendizdetodoymaestrodenada preparó su pantagruélico desayuno para empezar el día con ímpetu. Terminado el banquete se dirigió hacia su despacho donde atendía diariamente.
Un hombre con Camisa negra, pantalón negro, corbata negra y americana negra esperaba tras la puerta .Estaba ya muy acostumbrado a verlos con ese atuendo.

-Buenos días, ¿el Aprendizdetodoymaestrodenada, supongo?…

-Efectivamente soy yo, dijo sonriendo cortesmente. ¿En qué puedo ayudarle?

- Tengo una pregunta para usted. Verá, yo soy un maestro docto en la materia que he estudiado.
 
Me he pasado la vida entre libros, muchos dicen que soy un erudito, nadie sabe más que yo acerca de la misma. Después de pasar toda mi vida dedicado a su conocimento absoluto, ahora me siento vacío. En realidad debo reconocer que hace tiempo que dejó de interesarme la materia en cuestión, incluso confieso haberla aborrecido.
Pensé que quizás siendo usted el Aprendizdetodoymaestrodenada, podría ayudarme a encontrar algo que pudiera interesarme, algo a lo que entregarme y sentir de nuevo un poco de apego a la vida.
El Aprendizdetodoymestrodenada lo miró pausada y detenidamente. Observó su rostro envejecido, sus ojos hundidos y la mirada perdida en un punto sin retorno.

-Podría darle mucho pero usted no recibiría nada. No volverá a apasionarse de la misma forma.

Nada le hará sentir igual de vivo. Su mundo se cerró. Podía haber aprendido mucho pero decidió ser maestro de poco, en el fondo ni siquiera fue su pasión, solo un gran lastre que arrastró año tras año, eso es lo más triste. Ahora cuando salga de mi despacho, la bella muerte le estará esperando, eso ya lo sabía usted, yo no puedo cambiar lo inevitable. Entréguese a ella con vehemencia, tal y como se entrego al estudio de su materia, quizás así, pueda terminar su vida sin sensación de hastío.
El hombre bajo la mirada y se dirigió hacia la puerta. La bella muerte lo estaba esperando. El Aprendizdetodoymaestrodenada suspiro profundamente y se preparó para recibir al siguiente desahuciado.

lunes, 16 de abril de 2012

Pérdida


Despertó con un  leve dolor de cabeza, después de tantos años conviviendo con el alcohol apenas tenía resacas. Estaba de mal humor, no había pasado una buena noche y había  regresado solo a casa. Antes amaba su retiro, pero con el paso de los años y la vejez a la vuelta de la esquina, había momentos donde añoraba profundamente el tacto de una piel cálida y dulce a su lado. En el fondo y por muy anacoreta que se sintiera, a nadie le amarga un dulce, además su presa era realmente apetecible, pero se le escapó.
- Pobre viejo estúpido, ya estás perdiendo facultades .Pensó.
Se levantó de la cama con dificultad, últimamente perecía que sus rodillas andaban peor, tenía las dos operadas y obviamente los años y los abusos no les habían hecho ningún bien.
Decía la canción “si el pasado no perdona, hoy cúrate llorando” ¿llorando?, de su boca salió una risa sarcástica y llena de amargura.
- Estoy tan seco, que ni lágrimas para llorar tengo. Entonces  miro hacia la pared y allí estaba, su ángel, la que en un tiempo fuera su musa,  su amante, su mujer, su mundo, a la que adoro por encima de todas, la que apaciguó su atormentado corazón con ternura, su única…….. Agachó la cabeza, sentía tristeza y vergüenza, lo había tenido todo y lo había perdido. Ella lo  abandono cansada de sus desprecios, sus excesos, su desdén y su enfermizo egocentrismo.
Con desgana se dirigió hacia la mesa de trabajo, debía terminar su artículo y entregarlo hoy sin falta.
-¿En qué te has convertido? Pensó.
Llevaba dos semanas  y no había podido escribir nada. Volvió a mirar hacia la pared. Creyó  olerla, creyó sentirla, creyó poseerla de nuevo. Tomo su pluma y al fin escribió.
 LOCURA Y MUERTE DEL QUE QUISO SER Y NUNCA FUE.
 Cerró sus ojos y se sumergió en el sueño de Hades.

martes, 10 de abril de 2012

No existe



No existe noche que acalle mis espantos
ni amanecer que apacigüe mi alma

ni sueño que me confunda

solo tu piel junto a la mía

advierte la realidad  nítida.




No existe virtud que me concierne
ni belleza que me cubra

ni carácter que me defina
solo tu mente en la mía

convierte la locura en sentido.



Amar, amado, amor
deseado, impuro, altivo

dependiente, anhelado, obediente

Si y no,

no existe contradicción alguna

Es.





martes, 28 de febrero de 2012

Poema al revés del Poema


Revés al Poema



El principio

caída al vacio

precipitarse hacia el acantilado

olas chocando contra el cuerpo mutilado

rompiéndose en mil pedazos

                                        el YO de antaño

Renaciendo en el agua

de sexo y de vida

de pasión desenfrenada

sentimientos encontrados

                                      con tragedias abortadas antes de nacer



A través del camino

luces y sombras diluyéndose

el ambos consecuente

acabado de surgir

el que debería culminar la creación

                                       hasta llevarlos a su fin.



Poema al revés



Hasta llevarlos a su fin

el que debería culminar la creación

acabado de surgir

el ambos consecuente

luces y sombras diluyéndose

                                         a través del camino



Con tragedias abortadas antes de nacer

sentimientos encontrados

de pasión desenfrenada

de sexo y vida

                                          renaciendo en el agua



El Yo de antaño

rompiéndose en mil pedazos

olas chocando contra el cuerpo mutilado

precipitándose contra el acantilado

caída al vacio

                                          El principio.

jueves, 26 de enero de 2012

Puros garabatos


Puros garabatos

Y una mente en blanco

Del lenguaje perecedero

Del hastió que arrastra el cuerpo

                                             Al miedo de la muerte presente.


El  Saber que demasiado ocupa

El sentir que lo ahoga

El amor que no cobija

Sabandijas acechando detrás de las puertas

Pesadillas del niño que sufre

                                      El que jamás creció

Del adulto que nunca existirá

Atrapado en el sueño

                            Sin posibilidad de escapar

                                                               Del dédalo que antaño le cobijó

El que al fin

                Pareció colmar sus expectativas

Al que convirtió

                En su único mundo

Y  acabó tornándose  

                Su maldita prisión.